agosto 23, 2010

De los sueños a la realidad en rosa

No hay una definición del amor.
No hay una definición del estado de enamoramiento que solemos padecer, y hablo de Hombres y Mujeres por igual.

Y los nombro con mayúsculas, ajam.

El por qué es bastante sencillo.. aunque ambos sexos somos iguales en el sentido de que pertenecemos a la misma especie y somos capaces de experimentar las mismas cosas, solemos tener otra mirada y otras conclusiones.
Hoy la igualdad de sexos esta aclarada, viva el matrimonio gay y sus mil formas, y salud, y amén.

La discrepancia reside en varios factores, dependiendo de la situación y criterios, principios y valores de cada individuo... pero, de una u otra manera, ambos sexos están codificados para sentirlo... al amor. Y Darwin esto no lo dijo.
La gracia, la belleza, el misterio, la luz, las chispas, las cosquillas, las mariposas, el por qué inexplicable, ese "flash" de no se que me pasa, ese "básta, necesito volver a mis cabales", ése... es el amor.

No hay dos amores iguales, aleluya!
No existe el amor perfecto.
No hay tal media naranja.

Hay certezas... de un sueño del que no se quiere imaginar más al principio, pero que una vez que arranca, hay mamma mia, que no pare!!!!

Y que cuando ha iniciado el ciclo, el mantener viva la llama es tarea de dos.

El cómo no está tampoco definido, gracias a Dios... y digo esto porque si el enamorarse viniera con un manual, no solo se hubieran agotado las ediciones, sino que esto seria un completo disco rayado... y aquí se acaba el cuento para todos.

Estoy segura que el más reñido de los hombres ha sentido una vez el amor, y se lo calla. Y si lo perdió, ha perdido la confianza, el respeto y la dignidad de ser quién dice ser.

Cuando un mal-amor acontece, viene un duelo.

Los hombres suelen hacerla corta, no reparar en detalles y seguir, con la próxima claro.
Pero cuando han caido en las garras del supremo amor, y lo han perdido, se fortalecen.
Al principio se desquitan con todos, se refugian en sí mismos, durante poco tiempo, pero lo hacen.
Luego vuelven a despertar y lo aceptan.
Y prometen no volver a caer en la misma, y procuran cambiar.
Se vuelven un poco mas dóciles, pero más definidos y seguros de sí mismos.
Se establecen metas personales.
Se atreven a vivir su vida, y descubrirla.
Conocen gente, cambian hábitos y rutinas, y experimentan de nuevo la soltería.
Con el tiempo se vuelven a enamorar...le temen, pero lo aceptan.

Las mujeres somos un poco mas psicóticas.... neuróticas, o depresivas.
Si nos dejan: o sufrimos y le deseamos lo peor, o los encomendamos a los ángeles, aceptando la situación.
Luego nos ahogamos en el mar de lágrimas con canciones tristes, peliculas para estar peor y alguna amiga a la que le rompemos tremendamente su vida para sentirnos algo para alguien....
También pasamos el duelo... y con el tiempo lo aceptamos, digamos: unos cuaaaaantos meses después, y renacemos... como el fénix de sus cenizas con nuevo plumaje.
Nos volvemos mejor de lo que eramos, oh yessss!!!
Y aquellas que no lo aceptamos tan rápido... damos vueltas y vueltas... volvemos más loca a nuestra amiga a la que luego dejaremos tirada ante el siguiente romeo; nos vemos el completo stock de peliculas para no llorar, perdón, llorar y descargar; y nos memorizamos a todo pulmón los temas cursis de amor...si, esas somos nosotras.

Ya te conte el final-feo.
Ahora te cuento el durante... sipi sipi sipi!!!

Mmmmmm... es magia. Ja! ya va.. ya va... Ocurre porque te tiene que pasar.
Puede que cuando menos lo quieres, cuando menos lo necesitas, lo cual es una gigantesca mentira, pero te ocurre.

Y descubres que tu amor, no es como lo imaginabas... 100%.
Compartes con él ideas, momentos, mimos, y... Aprendes.
Y aceptas el hecho de que si tu romeo estuviera parado delante tuyo, te aburririas al rato.. porque es predecible.
Demasiado predecible. Claro! Si lo creaste vos!
Te lo imaginaste asi y asa, pirulin y pirulas, según los consejos de peter pan y cenicienta, y claro de mamá y la abuela y de las amigas de la vida, y lo idealizaste tanto que te aburrió.

Y por arte de magia, ajam, terminás con el que menos pensabas, pero que te hace feliz.
Porque es distinto. No muy distinto, claro, pero es él.
Y aprendes de él, te ayuda y te acompaña, te entiende y te calla, y permite que le hagas lo mismo.
Y se completan.
Si hablaramos de medias naranjas, seria aburrido.
No las hay.
Hay peras y cocos, (rubios y morochos), uvas y sandias (pelados grandes o chiquitos, je!), kiwis y melones (oscuros y ácidos o dulces y simples), etc, etc, etc, y son de la misma especie.

Para que un amor sobreviva, no solo se necesita confianza y respeto por uno mismo y por el otro, sino también espontaneidad... ojo, solo digo dos de las cosas que yo considero claves para el amor, pero de seguro que abrá más, miles más, y seguro que también son certeras, pero hoy, yo le apuesto a ésto, porque a medida que vivo, día a día al despertarme, me doy cuenta qué es lo que quiero seguir teniendo en el resto del viaje, y así alimento la llamita, mía y de él, por la que juntos peleamos y por la que juntos nos arriesgamos.

Y claro, porque si no... no lograriamos que este sueño fuera cada día una realidad rosada... de nosotros...juntos a la par.

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