Si, es él, el pibe de 23 años que murió asesinado hace unos dias.
Al principio, yo no queria entender como fué, ni quién era él, ni nada. El solo hecho de que habia muerto en una marcha de esas que a mi me gusta contemplar, me heló la sangre.
Me gusta contemplarlas porque uno puede ver, en las miradas, que es lo que realmente lleva a esa gente a estar ahi.
He visto encapuchados quemar gomas y caminar con palos, relojeando a todos los que pasan, que dan miedo, pero que estan ahi. Porque tienen coraje.
He visto muchisimos bolivianos y bolivianas con sus niños a cuestas, comiendo en las veredas mientras los hombres se concentran en cortar la calle, los jovenes van a buscar cartones y agua, y las madres vigilan a sus niños mientras juegan solos en la vereda...
He visto estudiantes, caminar durante un dia entero ocho manzanas en circulo reclamando vaya a saber que, alzando banderas y mirando al frente, valientes en la lucha por su futuro...
He visto municipales, caminar haciendo ruido solo con los llaveros de los camiones como protesta..
He visto preofesores universitarios, caminar al lado de sus alumnos, con los brazos cruzados en sus pechos y vigilandolos, como si estuvieran en clase...
He visto muchas cosas, y siempre me quedo mirandolos, mi dia se para cuando los encuentro, y si, los escucho, me acerco, y sonrio...
Si, puede que en mi se oculte una militante de otra vida, pero no es el porque, es el cómo lo que me atrae..
Hay muchas formas de reclamar justicia.
Las marchas y cortes de ruta, cacerolazos y piquetes son hoy en día los mas usados.
En mi escuela usabamos el sentado, cuando queriamos algo que la directora o el director no harian, luego de cantar la aurora a la mañana, caiamos todos al piso, y quedabamos sentaditos hasta que nuestro pedido llegaba a oido de las autoridades, y la respuesta, claro... creanlo o no, asi evitamos la expulsion de un compañero.
Hoy en día, eso no es nada, solo los universitarios a veces suelen sentarse en las avenidas, como voto de silencio, y en protesta de sus creencias justas a su razón.
Hoy en día, los adultos estan desquisiados, agotados de gritar y no ser escuchados, de reclamar lo que se considera justo, y ser olvidados, y caen en... ésto.
En estos sucesos donde el precio es demasiado caro.
En donde ese precio, no es precio significativo, en fin, para nadie, porque nadie gana nada, solo pierde más.
Asi me senti cuando leí, me informé, me enteré detenidamente de quién era este Mariano, y por qué habia pasado lo que pasó.
Su vida no fue en vano, no para mí.
Era un luchador, un valiente, un perdido quizas, pero era Mariano.
Era el que caminó, ... y mas que vos y yo, estuvo ahi, peleando con su voz, por lo que el creia justo, para él y para sus compañeros, para su futuro y, sí, el nuestro.
Por eso, aunque tuviera solo 23 años, habia hecho más que unos cuantos a su misma edad, fue él, y murió siendo él. Y no lo que la sociedad le impuso.
Y curiosamente, yo me tiro para ese lado al elegir y trabajar con mis colegas: yo busco gente y le doy oportunidades, de ser ellos, y de querer ser algo más.
Y asi me imaginé a Mariano en mi cocina, hablándome de sus convicciones, de sus metas, y de sus deseos...
Y sonriendo, porque lo estabamos escuchando, y porque nos estaba enseñando otra realidad que no queremos ver...
Mariano nunca va a estar en mi cocina.
Pero espero algun dia, que llegue a mi, un pibe como Mariano, donde yo lo pueda ayudar con un trabajo, y él me convide un poquito de su fuerza.
Que descanses en paz Mariano.
Y para los que quedamos, deseo que todos tengamos un Mariano alguna vez.
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