Ella ardia por dentro
El indiferente la soslayaba con la mirada
Ella sufria como monja
El ignoraba hasta el final su llamada
Ella cansada, tiro al fin la toalla
El asustado, corrio tras la guinda que se escapaba
Ella supo entonces que era el sabor a nada
Y el, engreido, quedo en llamas.
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